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No hagas la compra con el estómago vacío

31 julio 2014

Inversor & Prestatario

No hagas la compra con el estómago vacío

Es muy fácil de evitar y, sin embargo acabamos haciéndolo más de una vez a la semana. Quién no ha ido a hacer la compra tras salir de trabajar sin haber merendado y con tan sólo una ensalada rápida en el estómago, o un sábado, tras despertarse (más bien tarde), antes de siquiera desayunar. Desde luego, terminarás la compra en poco tiempo, pero comprarás cosas que no comprarías en otra situación: la pizza congelada o el paquete de galletas extra grande y, por supuesto, te dejarás tentar por todas las ofertas que se crucen por tu camino hacia la caja para pagar. En general, comprar de esta manera no es muy saludable, ya que el pasillo de la fruta y la verdura no interviene en tu camino en ningún momento. Y por último, para terminar el desastre, al comprobar el ticket te das cuenta de que te has gastado mucho más de lo que esperabas. Trata, por tanto, de hacer la compra con el estómago lleno.


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