Servicio de atención al cliente

info@lendico.es

El esquema de Ponzi 2.0

Inversor & Prestatario

Charles Ponzi

En este post hemos decidido ponernos serios y hablaros sobre esta operación fraudulenta que consiste en utilizar el propio dinero invertido por los inversores para pagarles los intereses que, se supone, ha generado su inversión.

De banquero a ladrón, ¿hay tan poca diferencia entre estos dos términos? Eso nos parece tras los múltiples escándalos financieros del pasado siglo XX. Ponzi fue el primero en utilizar la estafa del esquema piramidal para engañar a inversores, pero ¿qué relación guarda este tipo de estrategias empresariales con la crisis actual?

Primero, ¿qué es el esquema Ponzi?

Charles Ponzi fue un ladrón italoamericano que creó una institución financiera en 1919. La empresa prometía atractivos beneficios de sobre el 50% en tan solo 45 días. Cientos de inversores, deslumbrados por la oferta, le entregaron rápidamente todos sus ahorros con la esperanza de hacerse ricos en poco tiempo. En pocos meses, Ponzi consiguió miles de dólares en beneficios y se hizo famoso mundialmente.

Pero, ¿cómo fue esto posible?

Al principio, Ponzi se dio cuenta de que era posible obtener beneficios vendiendo cupones de respuesta internacional de correos. Se trataba de los cupones que los italianos enviaban a sus familias, para que los cambiaran por dinero. Estos cupones tenían diferente valor en el mundo debido a la disparidad de inflación entre países. Era, por tanto, posible hacer dinero con ellos, por ejemplo, comprando cupones en Italia y vendiéndolos de nuevo en el mercado norteamericano.

Utilizando este negocio para atraer inversores, Ponzi llegó a interesar a un gran número de inversores que buscaban conseguir rápidos beneficios en sus inversiones. La policía, alertada por el éxito de este negocio, comenzó a vigilar sus actividades: el ladrón estaba utilizando los fondos de los nuevos inversores para pagar a los antiguos que esperaban la prometida fortuna.

Sin embargo, cuando el número de inversores disminuyó, el capital general de la empresa no fue suficiente para pagar a los inversores antiguos y el sistema colapsó. Debido a este esquema, miles de familias fueron estafadas y perdieron sus ahorros en 1920.

Y la historia se repite…

En 2008, Madoff realizó el mismo tipo de negocio y perdió los billones de dólares que habían invertido los inversores. Esto fue posible gracias a su posición en el mercado financiero americano. Como presidente de NASDAQ (National Asociation of Securities Dealers Automated Quotation), la bolsa de valores electrónica y automatizada más grande de EE.UU., Madoff era considerado un hombre de confianza, y en él y en su empresa pusieron su dinero numerosos inversores y los reguladores internacionales no vieron venir el fraude, atraídos por las promesas de altos beneficios. Sin embargo en 2008, al principio de la crisis de las hipotecas subprime, un importante número de inversores esperando recuperar sus activos, propiciaron el colapso de la pirámide de Madoff.

E incluso cuando la crisis financiera no fue propiciada por el esquema Ponzi per se, está muy relacionada con este tipo de modelo de empresa. Todo comenzó con la ilusión de que era posible crear paquetes financieros complejos de altos beneficios y bajo riesgo, ofreciéndolos como hipotecas a familias americanas de bajos recursos. Este tipo de promesas son siempre cuestionables, cuando ya se sabe que “las inversiones de altos beneficios” no siempre están asociadas con “riesgos bajos”. De esta forma una crisis inmobiliaria se convierte en una crisis financiera: es la credulidad de la totalidad de la industria financiera lo que empujó el sistema al colapso total.

Al final, son siempre las familias las que sufren las consecuencias. Aprovechándo la falta de conocimientos financieros de una gran parte de la población que necesita un préstamo sumado a un sistema que permite este tipo de estafas, puede que un nuevo Madoff esté cocinándose ahora mismo delante de nuestras narices. Esto es una de las razones por las que más y más personas comienzan a elegir sistemas alternativos de financiación, donde los mercados financieros y los bancos no son la piedra angular y el sistema es mucho más transparente.

Y el concepto de los préstamos P2P es uno de estos sistemas. Permite a inversores y prestatarios ponerse en contacto directo, evitando el (hasta ahora) obligado contacto con el banco para solicitar un préstamo. Gracias a al crecimiento de las plataformas de crowdlending, empresas como Lendico están creando alternativas que benefician tanto a prestatarios como a inversores.

Con esta alternativa a los bancos, todo es transparente y cada euro invertido es utilizado tal cual, sin trampa ni cartón: las plataformas de P2P no utilizan los sistemas comunes manejados por la mayoría de las instituciones financieras (como el efecto multiplicador bancario o el efecto bola de nieve). En este sentido, los inversores son capaces de generar mayores beneficios con sus inversiones mientras que los prestatarios obtienen intereses más bajos que con los bancos tradicionales.